jueves, 30 de abril de 2015

El Sol y la Luna Astrológicos

 Se dice del Sol y la Luna que representan las características esenciales que definen nuestra personalidad. Reflejan lo que podríamos llegar a ser algún día.
El Sol es el centro del Universo, así como de nuestra carta natal. Representa el estado de vigilia, de conciencia y conocimiento. Nos señala una dirección, un camino a seguir. Nos movemos en dirección al Sol, éste representa una posibilidad en el futuro, siempre está adelante de nosotros.
Cuando somos jóvenes tenemos la tendencia a buscar afuera las características solares. Tradicionalmente la primera persona que vemos como modelo para identificar al Sol, es el padre y a lo largo de nuestro crecimiento irán siendo todas las personas que admiramos como modelos o roles a seguir: padre, maestros, personajes famosos o de ficción.
Tarde o temprano, interiorizamos al Sol, al encontrar héroes afuera, estamos encontrando pistas de qué clases de héroes somos nosotros.
El Sol nos va a decir qué clase de autoridad somos y nos dará claridad sobre el área en la que vinimos a brillar en este mundo.
Podemos definir al Sol como nuestras aspiraciones y si éstas no nos quedan claras, tenemos problemas con nuestro Sol. Los problemas solares comienzan con la figura paterna, es el modelo de autoridad más cercano con el que contamos. Siempre habrá una edad en la que pelamos con la figura paterna y comenzamos a reconocer la autoridad dentro de nosotros mismos, si esto no sucede, nuestro padre seguirá siendo nuestro ejemplo a seguir.
Howard Sasportas en el libro Los Luminares opina que el signo del Sol en nuestra carta mostrará el camino que es preciso tomar para cultivar un Yo y un sentimiento de individualidad sanos. Si desarrollamos las características positivas y constructivas de nuestro signo solar, nos sentimos más completos y realizados. La casa en la que se encuentra el Sol representará un área de la vida en la que necesitamos alcanzar logros y distinguirnos de alguna manera, sobresalir o sentirnos especiales. La casa del Sol podría dar pistas sobre nuestra vocación o profesión.

Teniendo claro al Sol podemos pasar a la Luna.
Astrológicamente, la Luna se asocia a la tierra, a lo transitorio y cambiante. La Luna representa la materia prima con la que contamos para desarrollar cualquier proyecto de vida. El espacio de la Luna nos habla de dónde sentimos que pertenecemos, nos habla de dónde somos, tiene que ver con recuerdos, olores, sabores que se vuelven tan familiares que se hacen parte de uno mismo. El sentido de pertenencia que representa la Luna, tiene que ver con el hogar, la familia, la infancia y las raíces. El Sol busca una identidad propia, la Luna busca identificarse con algo. El sentido de pertenencia que nos da la Luna nos hace querer nutrir, proteger, alimentar a otros, de manera literal y emocional.
Así como al Sol se le asocia con el arquetipo del padre, la Luna está asociada con la madre. La Luna nos da pistas de lo que cada uno de nosotros necesitamos para sentirnos en paz y felices, como cuando estábamos en el útero materno. Representa la manera en que disfrutamos de la vida perdiendo el tiempo y no hay una dimensión de productividad ni de buscar conseguir una mejora, simplemente sentir que ya estamos ahí y no necesitamos nada más.
Liz Greene en el mismo libro que mencioné, comenta que cuando somos bebés no hay ego, el sentimiento de un yo interior e independiente del cuerpo es lo que en astrología se asocia con el Sol y se desarrolla en la medida que vamos madurando. La Luna está ahí desde el principio, la primera experiencia que tiene un bebé, es la de su cuerpo, sólo hay sensaciones y necesidades corporales. Ser capaz de expresar la Luna significa ser capaz de experimentar y expresar las necesidades de supervivencia del cuerpo sin tener que justificarlos con el razonamiento del Sol. Así la Luna representa nuestras necesidades bñasicas de seguridad y supervivencia.
Representa nuestra vivencia de sentirnos nutridos, protegidos, apoyados. El hogar donde crecimos, donde vivimos y donde nos refugiamos cada día para recuperar fuerzas. A diferencia del Sol, tiende a ser inconsciente. Cuando estamos angustiados y necesitamos volver a sentirnos seguros, nos dirigimos a la Luna, que es la madre tierra dentro de nosotros, el principio instintivo que sabe cómo nutrir y mantener la vida.
El signo y casa en que esté la Luna nos hablará de las áreas en las que encontraremos la paz y tranquilidad.